EL SIGLO XX
El 20 de Enero de 1930 se dicta el decreto Ley que determinó las comunas del Gran Santiago, indicando que la comuna de La Cisterna, que pertenecía al departamento La Victoria, pasaba a Santiago designándose a la vez a Lo Espejo como un distrito de ella.
En esa época, la "comuna madre" contaba con 15.293 habitantes, repartidos en 2.862 viviendas, 4.698 propiedades urbanas y 85 rurales. Calles polvorientas, caminos vecinales, carros de sangre (arrastrados por caballos), potreros, muchos árboles, viñas, "chacras de agrado" y quintas de recreo eran las características de este sector del Gran Santiago.
En las décadas siguientes, Lo Espejo siguió el típico ritmo de cualquier otro pequeño pueblo de la zona central, pero con un creciente contacto con Santiago, debido al incremento del servicio ferroviario desde su Estación, el acceso a los tranvías y después a las “góndolas”, precursoras de los actuales microbuses.
Lo Espejo no estuvo ajeno a las convulsiones sociales que estremecieron a Chile en el siglo XX. La inmigración de miles de personas de provincias hacia la capital en busca de trabajo o mejores horizontes, originó la ocupación de vastos terrenos al sur de la ciudad de Santiago, y la consiguiente represión.
En los decenios 1960-1970 la zona sur de Santiago continuó extendiéndose con loteos, "tomas ilegales" de terrenos, poblaciones marginales y campamentos, que fueron invadiendo la zona agrícola periférica. Durante ese período se crean los asentamientos más importantes, como son las poblaciones José María Caro, Santa Adriana, Clara Estrella, Lo Valledor y Villa Sur.
El 19 de Noviembre de 1962, durante un paro nacional de trabajadores, vecinos que protestaban en la vía férrea fueron reprimidos por una patrulla militar, en lo que se conoce como “la matanza de la Población José María Caro”. Aparte de numerosos heridos, seis trabajadores fueron muertos a bala. No iba a ser el último episodio de esa clase sufrido por los pobladores.
Lo Espejo fue una de las comunas que recibió con mayor fuerza la represión del régimen militar que gobernó el país entre 1973 y 1990. A los problemas de desempleo, carencia de servicios básicos y aislamiento, se sumaron frecuentes actos de violencia protagonizados por la dictadura en contra de quienes habían apoyado el gobierno de Salvador Allende.
El 17 de octubre de 1973, durante un operativo en la población Santa Adriana, se produjo el secuestro y desaparición de 20 menores. Casos similares de arrestos, torturas, ejecuciones y desapariciones se repitieron en los años siguientes, como consta en el Informe Rettig, elaborado por el gobierno democrático que encabezó el Presidente Patricio Aylwin.